Cirugía Craneofacial

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Las personas que se lesionan durante un accidente automovilístico presentan daño severo en varias estructuras de su organismo. La cara y el cráneo se afectan hasta en el 78% de los casos. Los impactos de alta energía, como los que se producen durante los accidentes automovilísticos pueden destruir en forma importante los huesos, tejidos blandos y órganos de la cara y el cráneo, alterando la función y deformando la cara.
Los pacientes con fracturas cráneofaciales se deben operar tan pronto como sus condiciones generales lo permitan; entre más pronta la cirugía, mejores serán los resultados. El coma y el edema no contraindican la operación y sólo se omitirá en aquellos pacientes en las que sus condiciones generales sean muy malas o exista daño neurológico severo y no recuperable. El retraso en la atención inicial de estos pacientes ocasiona reabsorción e infección de los fragmentos óseos fracturados, infección de senos paranasales y nariz, contractura y acortamiento de los tejidos blandos, factores que limitan la reconstrucción y que repercuten en el resultado funcional y estético.

El tratamiento basado en los principios de la cirugía cráneofacial y en la fijación y reducción de las fracturas con miniplacas y tornillos de titanio, permiten en la mayoría de los pacientes, restablecer el aspecto y preservar o recuperar la función.

El tratamiento de las fracturas cráneofaciales, lo deben efectuar cirujanos maxilofaciales con amplia experiencia en cirugía cráneofacial y biomecánica de la fijación rígida con miniplacas. El acceso a las fracturas lo realizará a través de incisiones bien planeadas para que queden ocultas y no ocasionen daño a nervios u órganos importantes de la cara; continuará con un amplio despegamiento de la zona afectada que le permitirá visualizar el daño a las estructuras óseas, resecará todos los fragmentos óseos destruídos o inútiles y los cambiará por injertos de hueso obtenidos del mismo cráneo o de una costilla, con la finalidad de reconstruír la anatomía; reducirá en forma anatómica y precisa los fragmentos fracturados y la fijación la realizará con placas de titanio de mínimas dimensiones que no distorsionen el aspecto de la cara; por último, reparará todos los tejidos blandos y órganos dañados. Con frecuencia se requiere la participación del neocirujano y del oftamólogo durante el procedimiento. La mayoría de los pacientes atendidos en forma oportuna y adecuada podrán regresar a su vida activa, social y productiva sin secuelas funcionales o estéticas, antes de cuatro meses posteriores a la cirugía.

Las lesiones de los tejidos blandos son el factor más importante que limita la calidad del resultado y, aún cuando la reconstrucción ósea haya sido un éxito, para el paciente puede evolucionar con severa deformidad facial por la presencia de cicatrices y acortamiento de sus tejidos blandos. Estos pacientes requieren de varias cirugías para poder mejorar su aspecto.

Los procedimientos que se utilizan en la reconstrucción de pacientes con fracturas cráneofaciales en fase inmediata, también se pueden utilizar en la corrección de las secuelas dejadas por un retraso en la atención inicial o por mal manejo.